Mariel en rose

mi vida como mujer…

Un minuto

Abre los ojos
alguna vez.
Abre tus ojos
y mírame.
 
Mueve la mano
que estoy aquí.
Moja tus labios
y ámame.
 
Mata el silencio
y las distancias.
Regálame un beso.
Un minuto de amor
y de eternidad.

—————————————————————————————–

Hola amigos y amigas…

Debido a que Blogger me suprimió los blogs recientemente, estoy reinciando todo otra vez. Por eso no van a encontrar el contenido que había antes en este post. Estoy tratando de reponer lo más que pueda de lo que había y siempre agregando cosas nuevas… También muchas fotos.

Les pido disculpas y espero que sigan visitándome.
Siempre encontrarán material de su interés y fotos de chicas hermosas…

Un beso grande y los espero.
Muchas gracias…!!!!

Mariel

2 noviembre, 2008 - Posted by | Poemas de Mariel | , , ,

2 comentarios »

  1. Hoy voy a regalarte, ya que no siento ser un poeta, pues los versos no me son naturales, una prosa que escribiera yo hace un par de años, cuando recién me permitía sentir lo que siento hoy, con temores y dudas, pero animándome poco a poco a la vida despues de jugar a “la vida que nos enseñaron a jugar”.
    Espero te guste, y les guste a los demás:

    La Caída

    Que precioso caía el sol sobre sus mejillas; eso era algo que incluso los demás admiraban, y cedían segundos de su atención para verla. A mi no me afectaba pues los que miran de esa forma solo demuestran sus deseos mas íntimos y mundanos para con alguien que no conocen; ella era algo superior, incluso a mi… y muy en mi interior, me gustaba.
    Eran los paseos por la plaza su pasatiempo favorito, los disfrutaba muchísimo y dedicaba cada segundo a absorber con todos sus sentidos los regalos que la naturaleza le hacía al acariciar su piel con la suave brisa, al iluminar sus ojos con un arcoiris, al maravillar su percepción con el revoloteo de una gaviota entre los árboles, danzando entre las hojas. Luego iba a su departamento a ducharse. Mi ser podía sentir todo su cuerpo relajarse, sentir su cálida presencia y, cuando el agua caliente la hacía entrar en un sopor acostada entre la espuma, podía entrar en sus pensamientos para compartir su paz y amor. Parecía no importarle el paso del tiempo, algo que en el común de la gente no destaca, y eso la hacía aún más especial para mi. Era muy hermosa, sencilla, y algo pícara. En sus ojos se desentrañaban la bondad y la honesta virtud de los soñadores, que caminan sin mirar a donde van, perdiéndose en sus pensamientos hacia mundos de maravilla, fantasía y colores inimaginables.
    La conozco tan bien que hasta podría describírsela sentimiento por sentimiento, sensación por sensación. Llegué incluso a adelantarme en sus reacciones; llegue también a disfrutar de salvarla de sus imprudencias, algún que otro accidente casero y un par de veces tuve que intervenir para evitar que fuese arrollada por cruzar mal la calle. ¡¿Pero que podía hacer yo?! Estaba tan embelesado que hacía más de lo que se me había permitido, y lo hacía sintiendo placer, a veces por temor a que le sucediera algo malo, por temor a perderla… Pero allí, justamente allí, es donde fallé.
    Sinceramente, cada vez que recuerdo la última vez que la salvé, me doy cuenta de que estaba cometiendo un error, un error tan grave que volvería contra mí todo su ser, condenandola a perder su inocencia, su cercanía a Dios… y así fue.
    Por mi culpa ella hoy… ESTA MUERTA. Tal vez si no hubiese intervenido la primera vez, cuando iba a quemarse con el pan recién tostado, o cuando evité que tropezara en la escalera, ella hoy estaría viva, y yo a su lado… Protegiéndola.
    No pude detenerme.
    Sé que las acciones de Dios son así, lo sabía desde mi creación, desde que fui asignado a su cuidado, y no me arrepentí cuando fui lanzado al abismo. Obré en contra de las decisiones de mi creador, mi amo y señor, quien me ama tanto y sé que lo sigue haciendo.
    Fui yo quien dejó de amarlo. Tal vez la humana belleza me conquistó, con lo que nuestros protegidos llaman “alma”. Tal vez mi nuevo anfitrión, el antiguo compañero que se había convertido en enemigo hacía tanto tiempo, tuvo razón en algo…
    Ahora soy su heraldo, me promete recuperarla…
    No se si creerle… PERO ES MI UNICA OPCION.

    Es algo muy triste que por aquellos años sentía y quise plasmar en un relato, ersiguiendo aquello que nuestros ancestros han tildado de “malo, impúdico”, pero hoy siento que es mi verdad y mi decisión. Espero le sirva a alguien me visión.
    Un beso grande, mi querida Mariel.

    Comentario por Atreyo | 19 noviembre, 2008

  2. Mi dulce amigo… Me encantó leerte…!!!
    Y veo que es algo natural en vos el preocuparte por los demás, por proteger y amar la vida. Lo sentí y me lo hacés sentir con cada cosa que escribís…
    Dejá esa tristeza atrás y pensá sólo en tu verdad, que es la única verdad que nos sirve y nos hace felices.
    Te quiero mucho, precioso…
    Muchas gracias por esto y por todo
    Mariel

    Comentario por mariel | 20 noviembre, 2008


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