Mariel en rose

mi vida como mujer…

Nací varón, pero siempre seré una mujer

 

Tenía 18 años y junto a un grupo de amigas y amigos hicimos un viaje de mochileros al norte del país. En realidad fuimos hasta allí en tren, pero el regreso fue, como debe ser todo viaje de mochileros, haciendo dedo.

Desde el pueblo de Humahuaca, en la provincia de Jujuy, salimos un día ya pasado el mediodía. Por esos lugares y en invierno, el tránsito es muy escaso, por lo que cuando alguien paraba y veía que eramos 6 personas, no quería o no podía llevarnos a todos juntos. Por eso, finalmente, decidimos que la mejor manera de poder salir de allí era separándonos. En lo posible, de a dos o de a tres juntos. Queríamos llegar al menos a la ciudad de San Salvador de Jujuy. Un primer grupo de tres se fue primero en un auto. Casi una hora después paró otro auto más chico y con dos ocupantes: un matrimonio. Entre los tres que quedábamos se decidió que mi querida amiga Silvina y Carlos se fueran en ese auto y yo me quedaría a esperar otro, que siendo uno sólo el que viajaría iba a ser más fácil conseguir. Ellos no querían dejarme sola, pero yo insistí y finalmente aceptaron y partieron.

Pasaron más de dos horas y ya estaba empezando a oscurecer. Finalmente paró una camioneta que sólo tenía lugar en la caja descubierta. No quería pasar la noche allí, así que acepté. El viaje fue tranquilo y directo a San Salvador de Jujuy. El problema fue que el camino era muy polvoriento y llegué absolutamente cubierta de tierra. Nos reunimos en el parque de la ciudad donde se podían levantar las carpas. Ellos ya la habían armado y estaban empezando a preparar algo para comer. Pero yo me sentía muy incómoda así sucia. No había baños públicos abiertos a esa hora y ya empezaba casi a desesperarme pensando en pasar la noche así.

En un momento dado apareció un hombre que, como si fuera por casualidad, había estado escuchando lo que hablábamos. Se ofreció para que pudiera tomar un baño en su casa, que quedaba frente al parque. Dudé un poco, pero mi deseo de bañarme pronto fue más fuerte y acepté.

Efectivamente, su casa estaba frente al parque. Entramos y me mostró el baño que quedaba cruzando el dormitorio. Allí alcancé a ver una foto de éste hombre con su esposa y dos hijos. Él me comentó que su familia había viajado por unos días a Buenos Aires así que no habría problemas para que yo pudiera bañarme tranquila. Dejé la mochila fuera del baño después de tomar mi ropa interior limpia. Me mostró el champú y el jabón y me ofreció un toallón limpio. Finalmente salió del baño y yo comencé a quitarme la ropa después de cerrar con un pasador la puerta. La ducha no tenía cortinas, pero en ese momento no le di importancia. Mientras lavaba mi cabello que estaba impregnado de tierra, escucho su voz desde afuera que me preguntaba si todo estaba bien. Le contesté que si y él preguntó algunas cosas más que ahora no recuerdo. La cuestión es que me di cuenta de que el hombre, en realidad, lo que estaba haciendo era espiar por el agujero de la cerradura, que estaba en dirección recta a la ducha. No intenté taparme de alguna forma o de ocultarme dándome vuelta o algo así. Sabía que era inútil. Finalmente terminé de bañarme, me sequé y me vestí. Al salir, él estaba allí frente a la puerta. Era un hombre que tendría unos 15 años más que yo, de estatura normal y un cuerpo bastante atlético. Me sonrió y me invitó a comer algo. Le dije que no, que en realidad lo que quería era descansar y que por eso me iba enseguida con mis amigos al camping. Me ofreció enseguida de quedarme a dormir allí y que, como él era uno de los dueños de una empresa de micros de larga distancia de la ciudad, me daría un pasaje gratis hasta la ciudad de Tucumán, que era adonde queríamos llegar. Me negué también, pero siguió insistiendo. Era muy convincente. Después de un rato de conversación, terminé aceptando… pensando que tendría una cama individual para mi… pero no, cuando quise irme a la cama después de pasar por el baño, él ya estaba acostado en la cama matrimonial y me abrió la otra punta de las mantas para que me acostara a su lado. Un poco por no contradecirlo después de lo amable que había sido, otro tanto porque no sabía como salir de esa situación, me fui del otro lado de la cama y me acosté. Yo estaba solamente con el calzoncillo porque nunca usé pijama. Apagó la luz y me seguía hablando en voz baja, como intimamente. Yo me quedé quietita en mi lugar, pero de pronto sentí su pierna velluda rozar las mías y su mano que me tocaba a la altura del vientre. Comenzó a bajarla lentamente mientras me hablaba. La introdujo por debajo de mi calzoncillo y buscó mi pene. No lo voy a negar… comencé a excitarme y tuve una fuerte erección. Pero claro, creo que los dos queríamos del otro la misma cosa. Él abrió un poco las mantas y en la oscuridad me dí cuenta de que estaba acercando su cara a mi pene, que mantenía en su mano acariciándolo. Quería chupar mi pene, pero yo entendí enseguida que no era lo que yo creía, esperaba y en realidad, deseaba. Él pretendía que yo lo penetrara. Me incorporé en la cama y le dije que no, que no quería y que no podía. Sorprendido y quizás asustado de que le pudiera hacer algún escándalo, me soltó y encendió la luz… Le expliqué que él y yo éramos iguales, que los dos queríamos lo mismo. Que yo lo que deseaba era ser penetrada y chupar su pene. Que yo, a pesar de mi aspecto, me sentía plenamente una mujer y que no concebía otro tipo de relación que la de una mujer. Que sentía íntimamente la necesidad de ser poseída y que hasta, incluso, deseaba poder cumplir una de mis fantasías recurrentes que era la de ser sumisa, obediente y hasta dejarme atar, por ejemplo.

Noté su desilusión, pero evidentemente tenía ya su experiencia en estas cosas, así que me invitó a que me quedara igualmente y que iba a cumplir con lo que me había prometido del pasaje… pero preferí irme con mis amigos, que podían comenzar a sospechar algo. Finalemente tuvo que aceptar. Tomé mis cosas y me acompañó a la puerta. Al despedirnos me dijo que a pesar de todo, deseaba algo de mi… Apenas dijo eso, se acercó más y me besó en la boca. Yo me dejé besar. Fue un beso fuerte, de lengua… Al menos, ambos conservaríamos mutuamente un buen recuerdo de ese momento.

Crucé la calle y caminé por el parque con mi mochila hasta la carpa donde estaban las chicas y los chicos. No comenté nada, por supuesto. Comimos algo y nos fuimos todos a dormir porque al otro día debíamos seguir el viaje temprano.

Obviamente, jamás hubiera aceptado cumplir el rol de hombre esa noche ni nunca. Pero me pregunto a veces ¿qué hubiera pasado si lo hubiese hecho? ¿Habría cambiado en algo mis deseos e instintos femeninos? Termino contestándome a mi misma: “definitivamente… NO

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Hola amigos y amigas…

Debido a que Blogger me suprimió los blogs recientemente, estoy reinciando todo otra vez. Por eso no van a encontrar el contenido que había antes en este post. Estoy tratando de reponer lo más que pueda de lo que había y siempre agregando cosas nuevas… También muchas fotos.

Les pido disculpas y espero que sigan visitándome.
Siempre encontrarán material de su interés y fotos de chicas hermosas…

Un beso grande y los espero.
Muchas gracias…!!!!

Mariel

21 octubre, 2008 - Posted by | mi vida como Mariel, sexualidad | , , , , , , , , , ,

3 comentarios »

  1. que linda experiencia soft te felicito por que no sucede a menudo que uno pueda definir su sexualidad con facilidad

    Comentario por guatusi2 | 21 octubre, 2008

  2. Hola guatusi…
    Muchas gracias por tu visita y tu comentario…!!
    En realidad te confieso que a esas alturas todavía no tenía totalmente definida mi sexualidad. Iba hacia ello, pero todavía faltaba un período de dudas profundas, de miedos, de presiones sociales y familiares que superar.
    Lo que sí tenía muy claro era que en una relación con un hombre, nunca aceptaría cumplir un rol activo, como me pedía el hombre que menciono en éste episodio de mi vida.

    Te dejo un besito… y ojalá vuelvas a visitarme.
    Mariel

    Comentario por mariel | 22 octubre, 2008

  3. Mariel me encantan las mujeres como tu

    Comentario por aldo | 23 septiembre, 2014


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