Puedo decir que nunca estuve enamorada de un hombre real. No de un hombre en particular; con un rostro que pudiera identificar.
Creo que soy de aquellas personas que siempre me parecieron demasiado light o cursis, esas que suelen decir que están “enamoradas del amor”… Porque lo real es que siento una necesidad imperiosa de amar a un hombre y que me ame. De sentirme suya para siempre. Soy (aunque en mi vida real deba disimularlo mucho) una romántica incorregible.
Supongo que nunca puse un rostro, unas manos o un cuerpo de hombre a mis deseos amorosos para crear así, una especie de coraza que me protegiera.
Sí, porque si hubiera llegado a enamorarme de un hombre tangible, real, hubiese tenido que tomar una decisión drástica. Tendría que haber optado por el camino de decir quién soy en realidad, o por intentar enterrar para siempre mi verdadera personalidad. Pero enterrarla de tal forma que ni yo misma pudiera volver a encontrarla jamás. Algo que, evidentemente, es imposible…
El sufrimiento se hubiera multiplicado exponencialmente. Tener “el objeto” de mi amor y mi deseo al alcance de la mano y no alcanzarlo, hubiera sido demoledor para mí… Esa es la cuestión central, creo yo.
Soy sumamente fantasiosa, especialmente en cuanto al sexo y al amor. Hice el amor cientos de veces, miles de veces con hombres que imaginaba absolutamente románticos a veces. Fuertes y contenedores, en otras ocasiones.
Dominantes y dominadores en muchas otras ocasiones y donde yo jugaba (y juego) el papel de mujer sumisa.
Y montones de visiones diferentes de hombres que por una u otra razón me atraen… pero siempre (indefectiblemente) son hombres sin rostro. O con rostros inventados…
Dicen que nunca es tarde.
Tal vez sea cierto. O lo será para algunas cosas, pero no para todas…
Lo que creo de verdad es que mi tiempo pasó de largo. Perdí el tren, como también suele decirse.
Mi momento hubiera sido cuando yo tenía unos 15 años de edad. Cuando estaba en plena ebullición de mis deseos sexuales. Cuando todo estaba por venir, por ser, por realizarse… Cuando tenía a mano todas las posibilidades de ser mujer plena y lograr que se me viera como tal…
Digo siempre, admito siempre que fui y soy cobarde en muchos aspectos… En éste fundamentalmente. Porque es verdad que es ahora que se conoce más de la realidad de personas como yo. No se puede decir que existe aceptación. Estamos lejísimos de ello, pero sí que se conoce más y que, por la fuerza de la realidad, al menos las transexuales y travestis tienen un cierto márgen de maniobras algo más amplio que hace unos años atrás. También es verdad que hoy hay muchos avances científicos y tecnológicos que ayudan a lograr el objetivo de la transformación mucho más rápida y eficientemente que antes… Las chicas conocen mucho más sobre técnicas y productos que ayudan en muchos aspectos… Pero eso y muchas otras cosas no son excusas para no haberlo intentado nunca… lo sé.
Es el miedo a la soledad, al aislamiento social y fundamentalmente familiar lo que me maniató. El pánico al rechazo de mi familia y a tener que vivir en soledad absoluta por siempre… y seguramente dedicada a la prostitución para poder comer.
Me duele mucho ver a las chicas tener que prostituírse para vivir, pero la sociedad las lleva a eso. No hay caminos alternativos, especialmente cuando la familia no las apoya. ¿Cuántos ejecutivos o empresarios que, incluso, gustan de las transexuales y de las travestis y que requieren de sus “servicios”, estarían dispuestos a darles un empleo digno en sus empresas? Ninguno, seguramente…
Soy bastante solitaria en mi vida cotidiana. Pero solitaria en el sentido de que vivo mucho “hacia adentro”. Pero como cualquier persona, necesito saber que tengo afecto a mi alrededor. Y el miedo a ser rechazada por todos a quienes quise y quiero con el alma me ató absolutamente a mi destino…
De todas formas, nunca pierdo la esperanza de lograrlo en algún momento. Pero creo que es más una utopía que me incita a seguir caminando, que una realidad plausible…
Pero al menos es una ilusión que me mantiene viva…
27 Diciembre, 2008
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mariel |
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En estos últimos días había decidido tomarme un pequeño descanso de internet en general, pero recibí muchos mensajitos muy hermosos, cariñosos y dulces que me llevan a escribir algo que quedó como un poco oculto entre otros textos que publiqué sobre mis sentimientos, deseos y fantasías.
Veo que con tanto cariño me obligan (o me obligo a mí misma… pero con mucho placer…!!) a no dejar de entrar al blog, a contestar mensajes y también a dejarles algún regalito como el de Amy Lee… También me dan ganas de contarles esa otra parte de mis sentimientos que en gran medida me hizo dar cuenta el dulce de Luis2525 (¿dónde estás?) y también Atreyo, mi primer amigo Juank, Enrique y otros/as amigos/as. Es un aspecto que había dejado algo relegado y entonces aparecía como que mis únicas búsquedas eran las relaciones con bastante de masoquismo. Pero también tengo muy fuerte inclinación por lo netamente romántico. Por ser mimada, acariciada, besada con la mayor ternura…

Podría decir alguien aficionado/a al zodíaco y a las características de los signos, que yo soy una geminiana típica. Pero no, soy acuariana. Es que tengo al menos dos fascetas en cuanto a mis sueños románticos. Una es esa, de la que más hablé hasta ahora, la de los deseos de ser dominada y hasta, inclusive, humillada… (y que creo que me sobrevienen en los momentos con que estoy con cierto “bajón anímico”).
Amo, por ejemplo, las flores. En especial las rosas rojas y las rosadas. Su delicada textura, su aroma, su forma extraordinariamente bella… Si alguien se me acercara con un ramo de rosas temblarían mis piernas por la emoción.
Adoro las miradas profundas. No importa el color de ojos ni su forma. Tampoco si son ojos grandes o pequeños, rasgados o almendrados. Sí me atrapan esos ojos que miran mi interior escrutando, sugiriendo, diciendo, susurrando…
Me subyugan los hombres que hablan calmadamente, con seguridad en sí mismos y que van soltando cada palabra con la cadencia de una cascada pequeñita, delicada y llena de brillos que se esconden y asoman entre la vegetación oscura y envolvente…
No me llama tanto la atención un hombre por sus músculos, por sus cuerpos excesivamente trabajados. Al contrario, me producen muchas veces algo así como rechazo. Es cuestión de piel, como se dice… Si al tratarlos me demuestran que no se dedican a amarse sólo a sí mismos, entonces les prestaré más atención y no sentiré que sus músculos pueden ser más importantes que sus sentimientos…
Desde luego que me derrito por las palabras dulces y cargadas de sentimiento, de sentido y de profunda humanidad. Por eso es que me encantan las poesías… ese conjunto de palabras tan bellamente unidas entre sí. Tan pocas palabras que describen un mundo infinito de sensaciones y que con cada lectura vamos descubriendo y maravillándonos con nuevos rinconcitos acogedores y extraordinarios.
Me encanta la buena música. Tal vez no precisamente la catalogada como netamente romántica, pero sí la que tiene calidad. No interesa tampoco si es moderna, clásica o “vieja” (no hay música vieja o nueva para mí. Sólo buena música). En especial me gusta mucho la música brasilera y sobre todo la de los años 70s, como la de Vinicius de Moraes, María Bethania, Chico Buarque, Tom Jobim… etc, etc.
Beber un poquitito estando en buena compañía me encanta (soy abstemia, pero si estoy en buena compañía disfruto de un poco de buen vino)
Y soñar… Siempre soñar. Vivo más “en el aire” que sobre la tierra. Imagino, redescubro a las personas, a las cosas, a la vida en cada minuto en que me pongo casi en trance. Imagino mil situaciones agradables, compartiendo miradas, sonrisas, palabras, caricias, besos… Sueño, siempre sueño. Sueño sueños. Sueños futuros maravillosos, aunque sepa que jamás se concretarán… pero el soñarlos los hace posibles y reales al menos por unos minutos interminables, imborrables.
Y hay mucho más dentro de mí (como dentro de cada uno/a de ustedes) que trato de descubrir o redescubrir constantemente… De a poco iré hablando o ampliando estos sentimientos y sensaciones que quería hoy mostrarles. No soy sólo aquella persona que tiene esas fantasías tan fuertes, abarcadoras y deseadas por mí de la mujer dominada, sometida y complaciente de su hombre… También tengo ésta otra parte de mi personalidad que es tan fuerte e importante como aquella…
Decidí desde antes del minuto cero de éste blog el mostrar todo de mí. Todo lo que soy por dentro, todo lo que imagino y deseo. Todo lo que soy y lo que hubiera querido ser. Sin mentiras, sin hipocresía, sin ocultamientos de lo que realmente importa de una persona. Soy esto (soy algo más, también… pero lo realmente importante de mi, es lo que conocen y conocerán desde aquí). Soy lo que soy y no quiero tener otra esencia que la que tengo y amo. Soy lo que ven. Espero que les agrade lo que observan. No tengo otra cosa mejor que lo que conocen de mí…
Les dejo mi más dulce y cariñoso beso a cada uno/a de ustedes…
Los quiero inmensamente y les estoy totalmente agradecida por acercarse hasta aquí a compartir mi pequeño, pero adorado mundo dentro del universo femenino. Ese universo femenino que me contiene, me abarca y me sobrepasa… porque la femineidad es un universo tan grande y rico como el propio Cosmos.
Besitos…
Mariel
18 Noviembre, 2008
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Me quedé pensando en lo que les comentaba ayer acerca de mis fantasías eróticas, que por lo general tienen mucho de masoquismo, de deseos de ser sumisa, dominada y hasta humillada. Lo que descubrí, o mejor dicho, de lo que tomé conciencia es de que suelen aparecer en los momentos en que yo me siento más vulnerable, triste o deprimida.
Hoy es uno de esos días y automáticamente me sobrevinieron esos pensamientos, esos deseos. Suelen venir acompañados del impulso de aplicarme una enema. Supongo que la enema me produce la sensación de plenitud en un momento, y de liberación y purificación más tarde. (…)

(…) Justamente en estos momentos me siento bastante mal, triste y vulnerable. Y creo que el deseo de ser sometida y dominada significa que quisiera saber, quisiera sentir la seguridad de que hay alguien a quien le intereso, aunque más no sea para doblegarme, usarme y hasta castigarme. Someterme a los deseos de alguien que me demuestre ser fuerte, que me imponga reglas.(…)
LEER EL TEXTO COMPLETO AQUÍ…
28 Octubre, 2008
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mariel |
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Siempre me pregunté por qué será que casi invariablemente, mis fantasías eróticas son siempre con un toque de masoquismo. A veces leve, pero en muchas otras oportunidades, muy fuertes…
En mi vida cotidiana no soy así. No tengo esos pensamientos ni tendencias.
Creo que podría llegar a concretar ese tipo de fantasía con alguien en quien tuviera una absoluta confianza, con alguien que yo pudiera sentir la seguridad de que no se extralimitaría en cumplir el papel de dominante, de dominador.
Sé que una no puede estar segura de ello, sino hasta que puede ser muy
tarde… porque una vez que estuviera atada y amordazada, ya no tendría el más mínimo control de la situación y estaría a su total voluntad…
Como dije en algunas oportunidades, en mis fantasías me encantaría una dosis de rudeza por parte de mi hombre. Ser dominada, sumisa, obediente, humillada y hasta esclava sexual… Inclusive encontraría placer en algo de castigo físico.
Sé que ésto es habitualmente considerado como una enfermedad, una desviación sexual o cosa peor… Pero es lo que domina mis fantasías y no lo puedo evitar. Y queda sólo en eso, en fantasías… al menos de momento.
No es que me preocupe, pero sí me interesaría saber por qué es que aparecen éste tipo de fantasías (o en realidades, en muchas personas), cual es el orígen, la razón, etc…

A lo mejor ustedes pueden decirme qué opinan y si tienen algún tipo de fantasía semejante: masoquista, sádica o sadomasoquista… Me interesaría conocer su opinión y/o experiencias al respecto.
De todas formas, trataré de encontrar algún material que sea lo más serio posible sobre el tema y sobre otras cuestiones sexuales de las tildadas como “anormalidades” o cosa similar.
Les dejo ahora algunas imágenes mías que representan parte de las fantasías que les comento. Ya les dejé un wallpaper mío con la temática esta. Lo mismo sucede con el relato erótico que estoy por terminar de publicar y
con el que publiqué en mi anterior blog y que estoy tratando de completar, porque perdí una de las partes (los que estuvieron conmigo desde aquel entonces, recordarán que el relato se llamaba “Educando a Mariel)
Bueno, sólo quería compartir éste razonamiento… o duda, o inquietud. Como deseen denominarlo.
Un besito a todas y todos…
Mariel


27 Octubre, 2008
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